Dibujando a DiosPor Carlos Manuelle

 

Si se le delegara la emocionante tarea de dibujar a Dios, ¿qué plasmaría en el papel? o ¿qué colores usaría? Me animo a sospechar sobre las herramientas que utilizaría para describirle pues, la Biblia dibuja a nuestro Dios con información. Nos permite saber un pedazo de lo que piensa y de lo que ha hecho por nosotros. Cuando digo “dibujar” no me refiero a una imagen que bien pudiera ser una tentación a la idolatría. Aludo a desarrollar una perspectiva sobre Su persona a raíz de unos datos, de la historia, o de lo que sentimos. Pero he aquí una pregunta, tal dibujo… ¿se basaría en lo que Dios es o sería el resultado de nuestra necesidad?

 

Los seres humanos amamos el control. Con firmeza, apreciamos la idea de construir nuestra vida en suelo estable. Anhelamos la estabilidad, pagamos lo que sea por obtenerla y rechazamos los riesgos.

 

Nuestra dependencia a los panoramas estables, nos llevan a ignorar que Dios no es nuestro sirviente, Él es nuestro Señor.

 

Puede que el dibujo de Dios en muchas de nuestras iglesias, refleje más nuestra necesidad que Su grandeza. Debemos ser conscientes de que Él no es nuestro seguidor: somos nosotros quienes le seguimos a Él. No es Él quien debe complacernos: somos nosotros quienes debemos complacerlo a Él.

 

Es por ese dibujo corto o distorsionado, que cuando enfrentamos desafíos inesperados, solemos hacernos preguntas parecidas a: Si Dios me ama tanto, ¿cómo permite que me pase eso? Pero si yo le estoy sirviendo, ¿porque me abandona de esta manera?

 

Nos tiende a enamorar la idea de que la tristeza, el dolor y la tragedia no visitan a los cristianos. Hasta he escuchado que la prueba es cosa de aquellos que no conocen a Cristo. En esta ocasión, quiero presentarte un pasaje que demuestra una perspectiva un poco más realista.

 

Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese. Sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. (1 Pedro 4:12-13)

 

Creo con firmeza que la fe modelada por Jesús era mucho más elevada a aquella que se limita por un beneficio individual. Creo que Jesús contemplaba en un primer lugar el rol de la voluntad de Dios. Creo que la fe modelada por Pablo estaba situada en la base de la soberanía de Dios y no en sus sufrimientos terrenales.

 

El dibujo que ellos plasmaron sobre el canvas de nuestra historia nos habla de una fe que no está involucrada con la adquisición de riquezas o lujos terrenales. Mas bien nos habla de una fe libre, que no admite sobornos.

 

Queridos hermanos en Cristo, no se sorprendan si tienen que afrontar problemas que pongan a prueba su confianza en Dios. Eso no es nada extraño. Al contrario, alégrense de poder sufrir como Cristo sufrió, para que también se alegren cuando Cristo regrese y muestre su gloria y su poder. (1 Pedro 4:12-13, TLA)

 

Necesitamos dibujar al Jesús de la Biblia, no al “jesús” creado por nuestra conveniencia. Si hacemos esto, empobrecemos gravemente el tamaño ilimitado de su poder. Somos llamados a una fe real, completa, genuina e insobornable.

 

No lo digo porque esté necesitado, pues he aprendido a estar satisfecho con lo que tengo. Sé bien lo que es vivir en la pobreza, y también lo que es tener de todo. He aprendido a vivir en toda clase de circunstancias, ya sea que tenga mucho para comer, o que pase hambre; ya sea que tenga de todo o que no tenga nada. Cristo me da fuerzas para enfrentarme a toda clase de situaciones. (Filipenses 4:11-13)

 

Que le parece si dibujamos al Dios que no solo que tiene el poder de sanarnos, dibujemos al Dios que tiene el poder de SALVARNOS.

 

 

 

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